Os mostramos las curiosidades propias de la isla y algunos tips para poder desenvolveros en ella como uno más. Algunas os sacarán una sonrisa; otras, directamente, os ahorrarán una multa. Todas las descubrimos viviendo allí.
Matrículas con nombre propio
En Malta, además de la matrícula estándar de tres letras y tres números, se pueden comprar matrículas personalizadas: pagando una tasa a Transport Malta, el propietario elige la combinación que quiera, siempre que esté libre y no resulte ofensiva. El resultado es que por la calle circulan coches con nombres propios, apodos, el nombre del negocio familiar, equipos de fútbol o palabras enteras en la placa, y que en Malta la matrícula es también una forma de presentarse. Cuanto más corta y más redonda la combinación, más cara.
Como curiosidad añadida, desde 1995 todas las placas son iguales —caracteres negros sobre fondo blanco—, así que el tipo de vehículo no se distingue por el color, sino por las letras: las de los coches de alquiler terminan en K, las de los taxis empiezan directamente por TAXI y las de autobuses y autocares acaban en PY. Es un detalle útil para saber de un vistazo si el coche que tenéis delante es un alquiler o si el taxi que habéis parado está realmente autorizado.
Y ya que hablamos de coches: sorprende la cantidad de vehículos de alta gama que circulan por una isla tan pequeña, incluidas limusinas que se usan para bodas y traslados de hotel, junto a yates imponentes amarrados en las marinas de Msida, Ta' Xbiex y Portomaso. Es el reflejo del peso que tienen la náutica y los servicios financieros en la economía maltesa, y contrasta con el ritmo tranquilo de los pueblos del interior.
Prohibido pasear en bañador
Fuera de la playa y su entorno inmediato, circular por la calle en traje de baño o con el torso desnudo está prohibido y puede acarrear multa. La norma se aplica con distinta intensidad según la zona, pero la costumbre local es clara: del mar a la calle, camiseta y pantalón. Un pareo o una camiseta en la mochila lo resuelven.
Alcohol: edades y normas
- La edad mínima para comprar y consumir alcohol es de 17 años, una de las más bajas de Europa, algo a tener en cuenta si viajáis con adolescentes (y una de las razones del ambiente de Paceville, el distrito de ocio de St. Julian's).
- Los menores pueden entrar en bares y restaurantes acompañados; la restricción es sobre el consumo.
- Beber alcohol en la vía pública está restringido en determinadas zonas y horarios (especialmente en Paceville y alrededores), con multas.
Como ya hemos contado, nos alojamos en Sliema, y creemos que es la elección perfecta para un plan familiar como el nuestro. Vivir en St. Julian's puede resultar incómodo por la cantidad de gente que hay a todas horas y, sobre todo, por el ruido nocturno de una zona de fiesta prácticamente ininterrumpida.
Dicho esto, paseamos por allí en varias ocasiones, incluso a horas en las que los pubs y las discotecas estaban abarrotados, y en ningún momento tuvimos sensación de inseguridad ni vimos excesos de alcohol en la calle. La zona estaba bastante custodiada por múltiples patrullas de policía, y en las puertas de los locales había siempre controles de edad.
Por otro lado, llama la atención la cantidad de cámaras que hay en las calles maltesas, grabando a todas horas. No sabemos si en los pueblos del interior son tan abundantes como en Sliema, St. Julian's o St. Paul's Bay, pero aparentemente forman parte de la misma estrategia para garantizar la seguridad.
Cannabis y drogas: qué dice la ley
Malta fue en 2021 el primer país de la UE en legalizar el cannabis para uso personal, pero con un modelo muy restrictivo que conviene entender bien, sobre todo como turista:
- Solo para mayores de 18 años: posesión de pequeñas cantidades para uso personal y cultivo doméstico limitado para residentes.
- No existe venta comercial: no hay coffee shops ni tiendas; la distribución se canaliza a través de asociaciones sin ánimo de lucro pensadas para residentes. En la práctica, un turista no puede comprarlo legalmente.
- Consumir en público está prohibido y multado, y las sanciones se agravan si hay menores delante.
- El resto de drogas siguen siendo ilegales, con una política dura; comprar cualquier cosa en la calle es además el timo clásico de las zonas de ocio.
Aunque el cannabis sea legal para residentes en ámbito privado, para un turista la respuesta corta es: no hay forma legal de adquirirlo ni de consumirlo en público. Verificad la normativa vigente antes de viajar, porque el modelo se sigue desarrollando.
Festividades: el país de las festas
Malta tiene uno de los calendarios de días festivos más generosos de Europa (14 festivos nacionales) y, sobre todo, el fenómeno de las festas: entre junio y septiembre, cada pueblo celebra a su santo patrón con la iglesia iluminada, bandas de música, calles engalanadas y fuegos artificiales, la gran pasión pirotécnica maltesa que escucharéis (y sentiréis) aunque no la busquéis.
| Fecha | Festividad | Qué es |
|---|---|---|
| 10 febrero | Naufragio de San Pablo | El santo que, según la tradición, llevó el cristianismo a Malta en el año 60 |
| 31 marzo | Freedom Day | Salida de las últimas fuerzas británicas (1979) |
| 7 junio | Sette Giugno | Conmemoración de los disturbios de 1919 |
| 29 junio | Mnarja (San Pedro y San Pablo) | La fiesta folclórica más antigua, con feria en los jardines de Buskett |
| 15 agosto | Santa Marija (Asunción) | La gran festa de agosto en varias localidades y en Gozo |
| 8 septiembre | Victory Day | Fin del Gran Asedio de 1565 (y regata en el Gran Puerto) |
| 21 septiembre | Día de la Independencia | Independencia del Reino Unido (1964) |
| 13 diciembre | Día de la República | Proclamación de la República (1974) |
Nosotros coincidimos con la festividad del 29 de junio, la Mnarja (San Pedro y San Pablo). No llegamos a acercarnos a los jardines de Buskett —donde se recrean aspectos folclóricos, con bueyes y grupos que cantan—, pero sí notamos sus efectos: ese día no hubo clases en la academia de inglés.
De ahí un aviso muy práctico si vais a estudiar: las clases que caen en festivos nacionales reconocidos no se imparten y tampoco se descuentan del precio del curso. Merece la pena tenerlo en cuenta al elegir fechas, sobre todo si reserváis pocos días de clase, porque un festivo puede llevarse una parte apreciable de lo que habéis pagado. Comprobad el calendario antes de cerrar la reserva.
La tarjeta sanitaria europea: llevadla sí o sí
Malta forma parte de la Unión Europea, así que la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) os da derecho a la asistencia sanitaria pública que resulte necesaria durante la estancia, en las mismas condiciones y con el mismo coste que un residente maltés. No es un seguro de viaje ni lo sustituye —no cubre la repatriación, ni la sanidad privada, ni un viaje hecho expresamente para tratarse—, pero resuelve exactamente lo que suele pasar de verdad en un viaje familiar: una otitis, una torcedura, una urgencia inesperada. El hospital público de referencia es el Mater Dei.
- Cómo se consigue: se solicita gratis en la sede electrónica de la Seguridad Social (o presencialmente pidiendo cita), y se envía por correo postal al domicilio.
- Es individual: cada miembro de la familia necesita la suya, también los niños. Y caduca, así que conviene revisar la fecha con tiempo.
- Si vais con el tiempo justo: existe el Certificado Provisional Sustitutorio, que se descarga al instante desde la misma sede electrónica y tiene exactamente la misma validez que la tarjeta física durante su periodo de vigencia. Es la solución cuando os acordáis pocos días antes de volar.
Llevad la tarjeta física o el certificado en papel además de la foto en el móvil, y guardad todos los justificantes si os atienden. Aun así, valorad un seguro de viaje: la TSE cubre lo público y básico, no todo lo que puede torcerse en un viaje.
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La basura en la calle (y por qué no es suciedad)
Una de las cosas que más sorprende al llegar: en la mayoría de las calles residenciales aparecen bolsas de basura directamente sobre la acera, apoyadas junto al portal. No es dejadez ni señal de que la isla esté sucia. Sencillamente, la mayor parte de los edificios malteses no tiene espacio para contenedores, así que el sistema funciona puerta a puerta: cada día de la semana corresponde a un tipo de residuo (orgánico, envases, papel y vidrio, según el municipio), se saca la bolsa a la calle a última hora y el servicio de recogida pasa a diario, muy temprano, a llevárselo todo.
El resultado es que a media mañana la calle está limpia y a la tarde vuelven a aparecer las bolsas. Si alquiláis un apartamento, mirad el calendario que suele estar pegado detrás de la puerta o preguntad al anfitrión: sacar la bolsa el día que no toca es la manera más rápida de que se quede allí hasta el siguiente.
Reciclar en Malta devuelve dinero
Al comprar cualquier bebida en botella de plástico, botella de vidrio o lata, veréis en el ticket un cargo adicional de 10 céntimos por envase. No es un impuesto: es un depósito reembolsable del sistema nacional de retorno (BCRS), y se recupera íntegro al devolver el envase vacío.
- Guardad los envases enteros: sin aplastar, sin abollar y, sobre todo, con el código de barras intacto y legible. La máquina lo lee para identificarlos, y si no lo reconoce, os lo devuelve sin abonar nada.
- Llevadlos a una de las máquinas de retorno repartidas por toda la isla: hay cientos, en supermercados (Lidl, Welbee's, Spar…) y en puntos limpios de barrio. En Sliema, por ejemplo, hay máquinas muy cerca de Balluta Bay.
- La máquina imprime un vale con código de barras por el total acumulado (no hace falta uno por envase: se pueden meter muchos seguidos antes de imprimir).
- Canjeadlo en la compra: en caja atendida, basta con entregarlo. En las cajas de autoservicio tiene truco: al ir a pagar hay que pulsar la opción de canjear vale, escanear su código de barras y además introducir el papel en la ranura de la parte baja de la máquina. Si no se introduce el vale, el descuento no llega a aplicarse.
Una familia que compra agua embotellada durante un mes acumula fácilmente decenas de envases. A 10 céntimos cada uno, la devolución da para una compra pequeña. Merece la pena reservar una bolsa en el apartamento e ir guardándolos.
Baños públicos por todas partes
Un detalle que se agradece muchísimo viajando con niños: Malta tiene baños públicos en muchísimas localizaciones —paseos marítimos, plazas, playas, embarcaderos, zonas turísticas— y su uso es gratuito. Suelen estar limpios y bien señalizados. Después de haber viajado por otros países del entorno, es de esas cosas pequeñas que mejoran el día a día más de lo que uno esperaría.
Los semáforos, con pulsador
La mayoría de los semáforos de peatones funcionan a demanda: hay que pulsar el botón para que el ciclo cambie. Conviene fijarse bien en dónde está colocado (a veces queda en el poste contrario al que uno espera), porque si no se pulsa, el semáforo sencillamente no se pondrá en verde y os podéis quedar esperando eternamente. Y un recordatorio de seguridad: al cruzar, mirad primero a la derecha, porque se conduce por la izquierda.
Otras curiosidades exprés
- Se conduce por la izquierda, herencia británica, igual que los buzones rojos y algún teléfono de cabina superviviente.
- Sobreviven cabinas telefónicas rojas británicas, muchas reconvertidas en bibliotecas de intercambio de libros.
- Muchas iglesias lucen dos relojes con horas distintas: la tradición dice que uno marca la hora falsa para confundir al diablo.
- Los balcones de madera de colores (gallariji) son la seña de identidad de las fachadas maltesas.
- El agua del grifo es potable, pero llega de plantas desalinizadoras y sabe a cloro: casi todo el mundo bebe embotellada (más en compras y agua).
- El maltés es la única lengua semítica oficial de la UE, y se escribe en alfabeto latino.
- Con unos 316 km², Malta es uno de los países más pequeños y densamente poblados del mundo.
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